Lección 37 Septiembre 10 de 2023
- Admin
- 6 sept 2023
- 12 Min. de lectura
“El Encuentro de Moisés con Dios”
MATERIAL BÍBLICO
1. Lecturas Diarias
Domingo: Abraham se encuentra con el Todopoderoso. Génesis 12.1-9
Lunes: Isaac de encuentra con Dios. Génesis 26.1-6
Martes: Jacob se encuentra con Dios. Génesis 28.10-22
Miércoles: Isaías contempla la Gloria de Dios. Isaías 6.1-8
Jueves: Jeremías llamado por Dios. Jeremías 1.1-10
Viernes: Ezequiel es llamado por Dios. Ezequiel 21-10
Sábado: Saulo de Tarso se encuentra con El Señor. Hechos 9.1-9
2. Lectura Devocional:
Hechos 7.30-33
PASAJE IMPRESO:
Éxodo 3.1-6
1 Y apacentando Moisés las ovejas de Jethro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas detrás del desierto, y vino a Horeb, monte de Dios.
2 Y apareciósele el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.
3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.
4 Y viendo Jehová que iba a ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.
5 Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.
6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.
COMENTARIO BÍBLICO
3.1 Y apacentando Moisés las ovejas de Jethro su suegro…
“Durante 40 años En este punto, su vida era tan humilde que ni siquiera tenía un rebaño de ovejas que pudiera llamar suyo: las ovejas pertenecían a su suegro. “El Hebreo sugiere que esta era su ocupación habitual”. A través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios: Moisés llevó las ovejas a este monte, también llamado más tarde Monte Sinaí. Horeb probablemente significa “desierto” o “desolación,” y dicho nombre nos da una idea del terreno.”
3.2-4 Y apareciósele el Ángel de Jehová…
“No fue solamente que Moisés viera una zarza ardiendo; aparentemente no era poco común que una planta como esta se encendiera de forma instantánea en ese desierto. Sin embargo, dos cosas eran distintivas de esa zarza: Se le apareció el Ángel de Jehová…en medio de una zarza y que a pesar de que la zarza ardía, la zarza no se consumía. La zarza ardiente que no se consumía fue una atracción magnética para Moisés le atrajo para un examen más detallado. Dios hizo a Moisés un llamamiento por gracia, al cual éste dio una pronta respuesta.”
3.5, 6 Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies…
“Descalzarse era una señal de respeto y sumisión. Para allegarnos a Dios debemos hacerlo pausadamente y con una solemne preparación, evitando cuidadosamente todo lo que parezca liviano, vulgar e inconveniente a su servicio. Dios no dice: Yo era el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, sino Yo soy. Los patriarcas todavía viven, después de tantos años que sus cuerpos han estado en la tumba. Ninguna extensión en el tiempo puede separar el alma de los justos de su Hacedor. Diciendo esto, Dios enseñó a Moisés acerca de otro mundo y fortaleció su creencia en un estado futuro. Así lo interpreta nuestro Señor Jesús, el cual, a partir de esto, prueba que los muertos resucitan, Lucas 20. 37. Moisés escondió su rostro, como avergonzado a la vez que asustado de mirar a Dios. Mientras más vemos de Dios y de su gracia y de su amor en el pacto, más causa veremos para adorarle con reverencia y piadoso temor.”
TEXTO ÁUREO:
Éxodo 3.2
Y apareciósele el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.
LUCES DEL TEXTO ÁUREO
La primera vez que Dios se le apareció a Moisés fue cuando lo halló cuidando ovejas. Parece un pobre empleo para un hombre de su capacidad y educación, aunque esté satisfecho con él; de este modo aprende la mansedumbre y el contentamiento, por los cuales se destaca más que por todo su saber en los escritos sagrados. A Satanás le gusta encontrarnos ociosos. Dios se agrada cuando nos encuentra ocupados. Estar solos es bueno para nuestra comunión con Dios. Con gran asombro, Moisés vio una zarza que ardía sin fuego que la incendiara. La zarza ardía, pero no se consumía, emblema de la iglesia esclavizada en Egipto. En forma adecuada nos recuerda a la iglesia de toda época que aún bajo las persecuciones más severas, no pudo ser destruida porque Dios la conservó. En la Palabra de Dios, el fuego es un emblema de la justicia y santidad divina y de las aflicciones y tribulaciones con que Dios prueba y purifica a su pueblo. Dios hizo a Moisés un llamamiento por gracia, al cual Moisés dio una pronta respuesta. Moisés escondió su rostro como avergonzado, a la vez que asustado de mirar a Dios. Mientras más vemos de Dios, de su gracia y de su amor en el pacto, más causa seremos para adorarle con reverencia y piadoso temor.
PREPARACIÓN DE LA LECCIÓN
Punto Histórico
Tiempo:
Escrito entre 1445-1405 a.C. Acontecimientos 1491 a.C.
Lugar:
Monte Sinaí (Arabia) Tierra de Madián
Diccionario Bíblico
Horeb Monte de Dios
Horeb y Sinaí son la Misma Montaña que según Gálatas 4.24. Sinaí es una Montaña de Arabia, lo cual corresponde geográficamente con la Tierra de Madián, donde según Éxodo 3, se le apareció Dios a Moisés.
Verdad Central.
Esta aparición de Dios a Moisés fue una sorpresa para él, estaba ocupado, apacentando las ovejas de su suegro (v.1). Este era un oficio muy bajo para un hombre, vio una zarza ardiendo, aunque no se veía fuego alguno ni desde la Tierra ni desde el cielo, que la hubiese encendido, y lo más extraño la zarza no se consumía. El llamado divino se hace efectivo cuando le damos una respuesta obediente, como Moisés al llamado de Dios por su nombre ¡Moisés…Moisés! El responde ¡Heme aquí! Dios le ordena no acercarse a la zarza porque es lugar Santo o tierra Santa (apartada para Dios) (quita tus zapatos), como un criado, señal de respeto y sumisión.
Doctrina de la Lección.
Dios comisionó a Moisés para liberar a Israel de la opresión de Egipto (Éx.3.10). Moisés tenía ochenta años cuando recibió este llamado (Éx.7.7). Los primeros cuarenta años estuvo en Egipto. Los segundos cuarenta, sirvió como pastor en el desierto de Madián. Ahora, con su encuentro con Dios, en una zarza ardiente que no se consume, se inaugura en su vida una nueva etapa de servicio (Éx.3.1-6). Esto prueba que nunca es tarde para comenzar a servir al Señor nuestro Dios.
BOSQUEJO: “El Encuentro de Moisés con Dios”
Propósito:
Explicar a los alumnos que el encuentro con Dios es una experiencia personal y extraordinaria, que trasforma la vida, de manera que se debe buscar a Dios en Su Palabra para experimentar personalmente una vida nueva en Cristo.
Enseñanza Toral:
El encuentro con Dios es la experiencia más maravillosa que todo ser humano pueda tener, es conocer a Cristo por medio de la fe, arrepentidos de los pecados y dispuestos a cambiar de dirección, dejando la vida vieja de pecado, para vivir en la renovación, en libertad, en vida eterna y abundante que solo Él da. El encuentro con Dios produce un cambio radical para para vivir, no para sí mismo, sino para Cristo el Salvador (Gá.2.20), fue la experiencia de Moisés en el desierto de Sinaí.
Introducción:
En su gracia, Dios se ha manifestado al ser humano, le ha buscado para hacerle saber su plan de salvación, y su decreto eterno, inmutable y perfecto. El hombre, por su depravación total, es incapaz de poder por iniciativa propia buscar la salvación y adorar a Dios. Dios obra el querer como el hacer por su buena voluntad (Fil.2.13). Moisés tuvo un encuentro con Dios no por virtudes propias sino porque Dios quiso revelarse a él conforme a sus planes.
I. Mientras Apacentaba las Ovejas, v. 1
a) Como pastor de las ovejas. Apacentar ovejas es una labor noble, consiste en guiar y conducir por el redil y es uno de los oficios más antiguos que existen, Abel fue pastor de ovejas (Gn.4.2), en este oficio Moisés, aprendió a alimentar, guiar, instruir, pastorear, con firmeza, paciencia, ternura y garantizar al rebaño buena pastura, protección, y crecimiento saludable, aun en medio de dificultades. En aquella época en medio oriente, el pastor caminaba delante del rebaño, conocía a sus ovejas y por lo general les ponía nombre (Jn.10.4, 17). Al pueblo del Señor se le llama ovejas, rebaño, grey, y a los Ministros de la Palabra como pastores del rebaño (Jn.21.15-17). Cristo es el buen pastor que dio su vida por las ovejas (Jn10.11). Jehová condujo a su pueblo como a ovejas por mano de Moisés y Aarón (Sal.77.20; Is.40.11).
b) Moisés sirvió en los trabajos de su suegro. En convenio de habitar entre la tribu madianita que dirigía Jethro, Moisés obtuvo un oficio para sustentar las necesidades básicas de su familia, como empleado de su suegro pudo tener ventajas y desventajas para prosperar, su vida había dado un giro total y tuvo que adaptarse, someterse y acostumbrarse a la vida pastoril del desierto después del ambiente de un palacio. Dios en su sabiduría, prepara a sus siervos a ser aptos para el santo ministerio, permitiéndoles un sin fin de experiencias, los encamina en situaciones desconcertantes y difíciles para fortalecerles en la paciencia, compasión, humildad, y mansedumbre, enseñarles a confiar y esperar solamente en Dios, la negación de sí mismo, la auto desconfianza, eliminar la tendencia a las formas de orgullo y engreimiento no percibidas.
c) Apacentaba cerca de Horeb, monte de Dios. Horeb o Sinaí, es el nombre que se aplica al grupo central de montañas en la parte sur de la península del Sinaí (Ex.19.1, 2), se encuentra en la tierra más elevada de la península, sus valles son relativamente más fértiles en todo el desierto, es llamado monte de Dios por anticipación, porque fue el lugar de la aparición Divina a Moisés y al pueblo de Israel para darles mandamientos (Ex.19.3, 11, 18, 19). Moisés apacentaba las ovejas en el momento de su llamado, así como David apacentaba las ovejas cuando fue llamado y ungido para ser Rey, el apóstol Pedro y Andrés se encontraban pescando, cuando escucharon la voz de Cristo “Venid en pos de Mí” y Mateo escuchó la misma voz, cuando se encontraba ocupado cobrando los impuestos (Mt.4.18-22; Mr.2.14). Si hoy oyes su voz, deja todo, ven y sírvele.
II. Manifestado en Llama de Fuego, vv. 2-4
a) El Ángel de Jehová, en medio de una zarza. Un milagro de la manifestación visible de Dios, (Teofanía) identificado como Ángel de Jehová, quien es llamado inmediatamente después, Jehová y Dios (vr.4), el Ángel de Jehová habla como el mismo Dios, porque es Uno con Dios, su presencia es la presencia divina, es la segunda persona de la Divinidad, la manifestación de Cristo antes de su encarnación. Aunque a Dios nadie le vio jamás (Jn.1.18). Los creyentes del Antiguo Testamento, tuvieron un encuentro real con Dios, por medio del Ángel de Jehová (Gn.16.7, 10; 32.30; Ex.24.9, 10) El habita en luz inaccesible, es luz del mundo, y fuego consumidor (1 Ti.6.16; Jn.8.12; He.2.29) el fuego y llama quemante representó la aflicción, el castigo y corrección para Israel.
b) Moisés se acercó para cerciorarse porque la zarza que ardía no se consumía. La zarza que ardía, pero no se consumía, es una representación figurativa de Israel en Egipto, el cual se encontraba en horno de hierro (Dt.4.20), se quemaban en el fuego de la aflicción, pero Jehová estaba en la llama, el cual disciplina a sus hijos, pero no los consume, por su misericordia y fidelidad (Lm.3.22-24). Dios usó a Faraón para afligir a Israel y purificarlo, así el resultado, fue que despertaron a la fe del Dios Vivo y Verdadero, con necesidad de oración, y prepararse para salir de Egipto. Al ver este fenómeno extraordinario Moisés se interesa, camina y se acerca a la grande visión, de la misma manera el cristiano al ver las diversas obras y manifestaciones de Dios en su vida, debe interesarse en su búsqueda continua y a la acción, recordando que la fe sin obras es muerta (Stg.2.17, 18).
c) Moisés escuchó la voz de Dios de en medio de la zarza. Jehová vio el acercamiento de Moisés, lo llamo por su nombre de en medio de la zarza, y le dio un mensaje específico y especial. Dios había descendido para liberar a su pueblo de la mano de los egipcios, es celoso y no puede tolerar la idolatría, es fuego consumidor en medio de Israel (Dt.4.23, 24). La aparición divina en la zarza, además de hacer referencia a la situación de Israel en Egipto, fue un preludio de su manifestación posterior en el Sinaí para establecer un pacto con ellos en conformidad con sus promesas (Dt.7.6-9). Moisés respondió inmediatamente a la voz de Dios, “Heme a aquí” de la traducción hebrea (hineni) significa, aquí me tienes, aquí estoy, es como decir; estoy atento para escuchar y obedecer la voz de mi Señor, con entrega y ofrecimiento, es una de las respuestas más bellas que podemos dar cuando se nos requiera y así lo hicieron muchos otros llamados del Señor.
III. En Tierra Santa, vv. 5-6
a) La presencia de Jehová santificó el lugar. Le advirtió a Moisés no acercarse más, a descalzarse porque se encontraba sobre tierra santa, el quitarse los zapatos fue expresión de indignidad, humillación, respeto y reverencia. Tierra santa significa que el lugar fue consagrado y purificado, en donde Moisés interactuó con Dios. Quitarse el calzado es acercarse a Dios con la necesidad de ser guiado e instruido, haciendo un compromiso con Él, dejando a un lado la propia dignidad, propia justicia, y capacidad. De la misma manera se le exigió a Josué quitarse los zapatos cuando se hallaba en tierra santa y en la presencia de Dios (Jos.5.15). Las costumbres del mundo oriental, es quitarse el calzado para entrar a sus “santuarios”, hogares, escuelas, e incluso hospitales, para evitar manchar el piso de polvo, por comodidad e higiene. Hoy Dios nos demanda acercarnos a Él por medio de Cristo, con corazón limpio (He.10.19-22).
b) El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. El pueblo judío tuvo su comienzo y cimientos en Abraham, Isaac y Jacob, y se formó como una nación santa en el desierto, (Ex. 19.5-6) Las disciplinas y experiencias que recibieron los patriarcas son modelos para los que constituyen el pueblo de Dios. Jehová se dio a conocer a Moisés como el Dios de su padre, haciendo referencia a los patriarcas como uno solo, así declaraba la continuidad de su propósito y su pacto hecho con Abraham, Isaac y Jacob, es el mismo y no puede ser quebrantado, sino que se cumple en el tiempo establecido. El Señor Jesús refirió a esta cita para enseñar que las almas de los creyentes del antiguo pacto están vivas y en la presencia del Señor, esperando la resurrección de sus cuerpos (Mt.22.31, 32).
c) Moisés con gran reverencia. Moisés cubrió su rostro porque tuvo miedo de mirar a Dios, ningún ser humano puede soportar la presencia santa de Dios por causa de su pecado. En el estado de inocencia Adam podía tener comunicación y estar ante la presencia de Dios sin obstáculos, ni temor, pero a partir de su caída en el pecado, tuvo miedo y se escondió de su presencia, porque Dios es fuego consumidor para los pecadores. Fue la misma experiencia del profeta Elías, Isaías y el apóstol Pedro, ante la presencia de Dios (1 R.19.13; Is.6.5). Cristo hizo posible para que el hombre se acerque a Dios sin temor, por medio de su obra expiatoria y vicaria en la cruz, obteniendo reconciliación (Ef.2.18).
Conclusión
Moisés tuvo un encuentro con Dios mientras apacentaba las ovejas de su suegro cerca del monte Horeb, monte de Dios, se le apareció el Ángel de Jehová, en una llama de fuego, en medio de una zarza que ardía, pero no se consumía, al acercarse Moisés escuchó la voz de Dios, el cual respondió con prontitud poniéndose a disposición con humillación y reverencia. Si usted no ha tenido un encuentro con Dios, es tiempo para venir al encuentro con Dios (Oseas 4.12; Is.55.6).
CATECISMO MAYOR
Pregunta 141
¿Cuáles son los deberes exigidos en el octavo mandamiento?
Los deberes exigidos en el octavo mandamiento son: la verdad, fidelidad y justicia en los contratos y en el comercio entre hombre y hombre,[1] pagando a cada uno lo que le es debido;[2] la restitución de los bienes que han sido quitados ilegalmente a sus legítimos propietarios;[3] dar y prestar gratuitamente conforme a nuestras posibilidades y las necesidades de los otros;[4] la moderación en nuestros juicios, voluntades y afectos respecto a los bienes mundanales;[5] un cuidado prudente en adquirir,[6] guardar, usar y disponer de aquellas cosas que son necesarias y convenientes para el sostén de nuestra naturaleza y que son apropiadas a nuestra condición;[7] un trabajo lícito,[8] y la diligencia en él;[9] la frugalidad,[10] evitar litigios innecesarios,[11] fianzas o compromisos semejantes;[12] y el esfuerzo por todos los medios lícitos y justos para procurar, preservar y acrecentar las riquezas y bienestar de otros, tanto como el de nosotros.[13]
[1] Sal. 15. 2,4; Mi. 6.8; Zac. 7. 10; 8. 16,17; [2] Ro. 13. 7; [3] Lv.6. 4-5; Lc.19. 8; [4] Dt.15. 7,8, 10; Lc.6. 30,38; 1 Jn.3.17; Ef. 4.28; Ga. 6.10; [5] 1 Ti. 6. 6-9; [6] 1 Ti. 5.8; [7] Pr. 27. 23,24; Ec.2. 24; 3.12, 13; 1 Ti. 6.17, 18; Mt. 11.8; [8] Ef.4.28; Gn.2.15; 3.19; Ec.9.10; [9] Pr. 10.4; Ro.12.11; [10] Pr. 12.27; 21.20; Jn.6.12 [11] 1 Co. 6.1-7 [12] Pr. 6.1-6; 11. 15; [13] Lv.25.35; Dt.22.1-4; Éx.23. 4, 5; Gn.47.14, 20; Fil. 2.4; Mt. 22.39.
APLICACIÓN DE LA LECCION
ANÁLISIS SINTÉTICO | “El Encuentro de Moisés con Dios” Éxodo 3.1-6
1. Mientras apacentaba las ovejas
2. En medio de una zarza ardiendo
3. Moisés se acerca para ver por qué la zarza no se consumía
4. Dios demanda preparación para estar en su presencia
5. La reverencia de Moisés en este encuentro
Cuestionario
1. ¿Cómo se llama el monte del encuentro de Moisés con Dios?
2. ¿Por qué la zarza no se consumía?
3. ¿Por qué Dios ordena a Moisés, quitarse sus zapatos?
4. ¿Cómo se identifica Dios a Moisés?
5. ¿Por qué Moisés cubrió su rostro?
Enseñanzas Prácticas
1. Moisés era un hombre muy trabajador como pastor de ovejas y ocupado en esta tarea cotidiana, Dios lo llamó desde una zarza ardiendo que no se consumía. Moisés acudió al llamado. Hermano, si el Señor te está llamando, acude Él de todo corazón.
2. Quita los zapatos de tus pies. Con esta orden de Dios a Moisés, aprendemos que al acercarnos al Altísimo debemos hacerlo con toda reverencia y no de manera precipitada. Es necesario que el hombre se prepare para venir al encuentro con Dios.
ILUSTRACIÓN. ¡Empiece a hacer algo para Dios!
En Chicago, un domingo por la mañana, un pastor señaló a una joven convertida hacia año y medio, y, en medio de su sermón le dijo: —¿Qué hace usted para Dios? ¿Por qué no hace algo para Dios? Para dar énfasis a sus palabras bajó del púlpito, se acercó a la joven y, tomándola de la mano, la dirigió al pasillo de en medio y le hizo dar media vuelta. Con un pequeño empujó la impulsó hacia la puerta, diciéndole: —¡Vaya! ¡Es hora de que empiece hacer algo para Dios! Aquel empujón envió a la joven al otro lado del mundo. Dejó su trabajo de lavandera, y empezó a prepararse para el servició cristiano. Más tarde fue a África como Misionera. Dios llama de muchas maneras a los que ha escogido para el Santo Ministerio, hombres y mujeres que lo dejan todo por su Señor.

