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Lección 32 Agosto 06 de 2023

  • Admin
  • 9 ago 2023
  • 11 Min. de lectura

“Los Últimos Días de José”

MATERIAL BÍBLICO

1. Lecturas Diarias

Domingo: Los días del hombre serán. 120 años. Génesis 6.1-7

Lunes: Tiempo limitado tiene el hombre. Job. 7.1-10

Martes: La brevedad de nuestros días. Salmo 90.1-6

Miércoles: Los días de nuestra edad. Salmo 90.7-12

Jueves: Los días de David para morir. 1 Reyes 2.1-4

Viernes: Los últimos instantes de Moisés. Deuteronomio 34.1-12

Sábado: Porque yo ya estoy para ser ofrecido: 2 Timoteo 4.1-8


2. Lectura Devocional:

Josué 24.28-33

PASAJE IMPRESO:

Génesis 50.15-26

15 Y viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.

16 Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo:

17 Así diréis a José: Ruégote que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron: por tanto ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban.

18 Y vinieron también sus hermanos, y postráronse delante de él, y dijeron: Henos aquí por tus siervos.

19 Y respondióles José: No temáis: ¿estoy yo en lugar de Dios?

20 Vosotros pensasteis mal sobre mí, mas Dios lo encaminó á bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.

21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.

22 Y estuvo José en Egipto, él y la casa de su padre: y vivió José ciento diez años.

23 Y vió José los hijos de Ephraim hasta la tercera generación: también los hijos de Machîr, hijo de Manasés, fueron criados sobre las rodillas de José.

24 Y José dijo a sus hermanos: Yo me muero; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de aquesta tierra a la tierra que juró á Abraham, á Isaac, y á Jacob.

25 Y conjuró José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos.

26 Y murió José de edad de ciento diez años; y embalsamáronlo, y fué puesto en un ataúd en Egipto.


COMENTARIO BÍBLICO

50.15-18 Y viendo los hermanos de José

Sus hermanos temían que tal vez José se volviera contra ellos después de la muerte de Jacob. Conociendo la naturaleza humana, esto no era una preocupación infundada pues ya habría impedimento para que José tomara venganza, Aquí reconocieron libremente todo el mal que ellos le hicieron. Lo que les preocupaba era la justicia. Temían justa retribución. José, con su alto estatus y prestigio en Egipto, era sin duda capaz de darles esta retribución. Tu padre mandó antes de su muerte: Esta historia es, probablemente, inventada. Ellos no sienten que tienen el derecho moral para pedirle a José misericordia, ya que pecaron tanto contra él. Así que ponen la solicitud de clemencia en la boca de su muerto y honorable padre. José lloró mientras hablaban: José lloró, probablemente, porque sus hermanos pensaban tan mal de él y dudaban tan grandemente de su carácter. Respaldaron su petición de clemencia con una genuina demostración de humildad considerándose sus esclavos.

50.19-23 Y respondióles José: No temáis: …

José fue el primero en comprender que no estaba en el lugar de Dios. No era su trabajo darles el castigo merecido a sus hermanos. Si el Señor decidía hacerlo, el instrumento no sería José. Desde una perspectiva humana, José tenía el derecho y la posibilidad de darles el castigo merecido a sus hermanos; pero él sabía que Dios era Dios, y él no lo era. Tal retribución le correspondía a Dios, no a José. Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien: José no idealiza el mal que sus hermanos le hicieron. Él claramente dijo: «Vosotros pensasteis hacerme mal». A pesar de que esto era cierto, no era la verdad más grande. La verdad más grande era que «Dios lo encaminó a bien».

50.24-26 Y José dijo a sus hermanos:

“Vivió José ciento diez años: Su larga vida fue una evidencia más de la bendición de Dios sobre José, como lo fue ver a los hijos de Efraín hasta la tercera generación. Las dificultades de su vida no disminuyeron la máxima bendición de Dios sobre él. Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de aquesta tierra á la tierra que juró a Abraham, a Isaac, y á Jacob.: José fue el agente humano responsable de traer a esta familia a Egipto. Sin embargo, él sabía que por el pacto que Dios había hecho con Abraham, Isaac y Jacob, este no sería su lugar de descanso. Irían, finalmente, de vuelta a Canaán. Y fué puesto en un ataúd en Egipto: De acuerdo con este pasaje y con Hebreos 11:22, José nunca fue enterrado. Su ataúd se puso sobre el suelo y permaneció así aproximadamente 400 años, hasta que fue llevado de vuelta a Canaán. Fue un testigo silencioso durante todos estos años de que Israel iba a volver a la tierra prometida, como Dios dijo. José murió esperando el desarrollo del plan de redención de Dios, y ahí es donde el libro de Génesis —el Libro de los Comienzos— termina. Concluye esperando la continuación del eterno, amoroso y sabio plan de Dios.”


TEXTO ÁUREO:

Génesis 50.24

Y José dijo a sus hermanos: Yo me muero; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de aquesta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac, y a Jacob.


LUCES DEL TEXTO ÁUREO

Al honrar a su padre, José tuvo días largos en la tierra que por el presente, Dios le había dado. Cuando vio que se acercaba su muerte, consoló a sus hermanos con la seguridad del regreso de ellos a Canaán en el debido momento. Debemos consolarnos unos a otros con las mismas consolaciones con que hemos sido consolados de Dios y animarnos a descansar en las promesas que son nuestro apoyo. Como una confesión de su propia fe y una confirmación de la de ellos, les encarga que dejen sin enterrar sus restos hasta el día glorioso en que ellos se establezcan en la tierra prometida. Así pues, José, por fe en la doctrina de la resurrección y en la promesa de Canaán, dio mandamiento acerca de sus huesos. Ésta iba a mantener viva la expectativa de ellos en cuanto a una pronta salida de Egipto y a tener a Canaán presente en forma continua. Además, esto uniría a la posteridad de José con sus hermanos. La muerte, como también la vida de este eminente santo, fue verdaderamente excelente; ambas nos dan una firme exhortación de perseverancia en el servicio a nuestro Dios. ¡Cuán dichoso es empezar temprano en la carrera celestial, seguir firme y terminar la carrera con gozo! Esto que hizo José, nosotros también podemos hacerlo. Hasta cuando los dolores de la muerte estén sobre nosotros, si hemos confiado en quién confiaron los patriarcas, los profetas y los apóstoles, no temamos decir: “Mi carga y corazón desfallecen, más la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”.





PREPARACIÓN DE LA LECCIÓN

Punto Histórico

Tiempo:

Escrito entre 1445-1405 a.C. Acontecimientos 1689 a. C.

Lugar:

De composición, en el desierto del Sinaí y las llanuras de Moab, Suceso: En Egipto


Diccionario Bíblico

Embalsamar:

Llenar de sustancias balsámicas las cavidades de los cadáveres, como se hacía antiguamente, o inyectar en los vasos ciertos líquidos, o bien emplear otros diversos medios para preservar de la putrefacción los cuerpos muertos.




Verdad Central.

Los hermanos de José imploraron humildemente su favor, se humillaron ante él, confesaron su falta y le pidieron perdón (vs.17-18). José les confirmó su reconciliación y su afecto (vs.17) José lloró mientras hablaban y les conduce a mirar hacia Dios en su arrepentimiento, con estas palabras: “¿Acaso estoy yo en lugar de Dios?” (v.19).

La última voluntad y testamento de José en presencia de sus hermanos y da instrucción para su funeral y les dice que Dios los visitará y saldrán triunfantes de Egipto y que su cadáver fuera enterrado en Canaán cuando recibieran su herencia (Jos.24.32). El tiempo de su vida fue de 110 años (v.26).


Doctrina de la Lección.

Las injusticias en contra de José fueron encaminadas por Dios para “mantener en vida a mucho pueblo” (Gn.50.20). Esto ilustra el sufrimiento injusto que padeció el Señor Jesucristo (Is.53.3-5), para dar vida eterna a los que en Él creen (Jn.3.16; 1 Pe.3.18). José, a pesar de todo, se mostró misericordioso hacia sus hermanos arrepentidos (Gn.50.21), de la manera que Cristo se muestra misericordioso ofreciendo perdón a los que, arrepentidos, se vuelven a Él (Mt.6.28; Lc.23.34; Hec.2.38; 3.19).


BOSQUEJO: “Los Últimos Días de José”

Propósito:

Que siempre procuremos tener buenas relaciones en la familia y aún después de muertos nuestros padres; para que reine la paz y haya felicidad.

Enseñanza Toral:

El perdón verdadero se da a nuestros ofensores sinceramente y sin reserva alguna, porque es una característica especial de los hijos de Dios.

Introducción:

Después de sepultar a Jacob, José y sus hermanos regresaron a Egipto para seguir con las ocupaciones de su vida. Pero en el corazón de estos surgió una honda preocupación, porque pensaron que ahora que Jacob había muerto José iba a tomar represalias contra ellos por lo que le habían hecho.


I. El Ruego de sus Hermanos, vv. 15-18

a) Por temor a la venganza. Los hermanos de José llevaban 17 años viviendo en Egipto cuando su padre partió a las mansiones eternas. Tenía 130 años cuando llegó y 147 cuando murió (Gn.4.7, 9, 28). Pero a pesar de tantos años sus hermanos pensaban que José tomaría venganza contra ellos por el mal que le habían hecho años atrás. Cuando la conciencia no está tranquila produce temores en el corazón de las personas más valientes. Procuremos la paz con Dios y con nuestro prójimo.

b)A través de un mensaje. Parece que por sus muchos trabajos oficiales José no tuvo muchas relaciones familiares con sus hermanos en Egipto, y pensaron que su trato hacia ellos no era sincero. Creían que la presencia de su padre los protegía de José de que tomara represalias contra ellos. El concepto que tenían de él era de gran señor de Egipto, no del hermano bondadoso genuino que habían conocido. Evitemos que las apariencias nos engañen, pues el carácter piadoso y sincero de las personas no cambiará si adquieren poder y riqueza, menos aún, si son creyentes en Cristo y consagrados en su vida cristiana.

c) Que José los perdone. Inventaron que Jacob antes de morir había dejado una petición para José, en el sentido que perdonara a sus hermanos. Ahora se humillan ante él, le confiesan su falta y le suplican perdón. Esto no era necesario porque José ya los había perdonado; porque en el corazón donde hay temor de Dios no hay odio ni rencor, ¿Cuánto menos si está Cristo en el corazón? Antes de pedir perdón ya está dado.


II. Consuela a sus Hermanos, vv. 19-23

a) Al presentarse ante él. Como podemos ver, primero enviaron el mensaje y le comunicaron a José la súplica, después vinieron ante él personalmente y le expresaron su sentir, ofreciéndose como sus siervos con el propósito de preservar sus vidas. El Señor nos ordena reconciliarnos con las personas que hemos ofendido (Mt.5.25). Acortemos distancias y rompamos barreras para ir en busca de las personas que hemos ofendido y reconciliémonos con ellas, especialmente con Dios.

b)Demostrándoles el perdón. En tantos años de estar en Egipto no habían platicado sobre este asunto, pero finalmente se dio la ocasión. José les hace ver que cometieron una gran maldad, pues recordemos que primero intentaron matarlo y finalmente lo vendieron como esclavo. Pero les hace ver que Dios en su providencia permitió que todo sucediera con el propósito de hacerles un bien en el futuro. Él no estaba en el lugar de Dios y el Señor juzgaría este caso a su tiempo. Perdonemos a todos nuestros ofensores y hagamos que sientan nuestro perdón, con palabras pacíficas y trato amable.

c) Haciéndoles sentir seguridad. José les dice a sus hermanos que continuará sustentándoles y nada les faltará a ellos y a sus hijos. Les asegura que seguirá mostrándoles la amabilidad que siempre tuvo con ellos. Lo hizo en Canaán, también en Egipto, lo hará mientras viva. José estuvo en Egipto con sus hermanos y sus descendientes. Dios le dio la bendición de ver hasta sus bisnietos y cumplió su promesa de velar por su familia. Mientras vivamos veamos por el bienestar de nuestros familiares.


III. Sus Instrucciones para su Funeral, vv. 24-26

a) Confiado en las promesas de Dios. Cuando pasaron los años y llegó la vejez, presintiendo que su día final se acercaba, confortó a sus hermanos y familiares asegurándoles que Dios los haría volver a Canaán, la tierra que había prometido darles el Señor. Había sido gobernador de Egipto 80 años (Gn.41.46), pero aún continuaban frescas en su corazón las promesas de Dios. Sabía los planes que el Señor tenía para ellos y que los cumpliría fielmente. Nunca dudemos de las promesas que Dios nos ha hecho, porque Él es fiel y a su debió tiempo se cumplirán.

b) Que se lleven sus huesos. Seguro de que su pueblo regresaría a Canaán los hizo jurar que cuando salieran de Egipto se llevarían sus huesos, es decir, su cuerpo momificado. No sabía José cuando sacaría Dios a su pueblo, pero este hecho estaba certificado por la fidelidad divina y él no tenía la más mínima duda de esto (He.11.22). Estaba consciente que los egipcios no permitirían que un gobernante tan distinguido como él se sepultara fuera de Egipto, pero ordenó que al salir no dejaran sus huesos. Que nuestras decisiones finales antes de morir sean producto de la de en las promesas de Dios.

c) Cumplidas fielmente. Al morir José a la edad de 110 años, su cuerpo fue embalsamado y lo depositaron en su ataúd para llevarlo a la cámara donde sería guardado conforme la costumbre egipcia. Allí permaneció hasta que fue llevado por los israelitas en el tiempo del Éxodo y finalmente sepultado en Sichêm en el campo que Jacob había comprado allí (Gn.24.19, Jos.24.32). Así lo deseaba porque creyó con fe firme las promesas de Dios, que a su debido tiempo se cumplieron. Honremos a Dios con nuestra fe y creamos todas las promesas que nos hace en su Santa Palabra.


Conclusión:

Al llegar al momento final de nuestra vida debemos tener la satisfacción de haber servido y agradado a Dios durante nuestra vida como creyentes en el Señor Jesucristo.


CATECISMO MAYOR

Pregunta 136

¿Cuáles son los pecados prohibidos en el sexto mandamiento?

Los pecados prohibidos en el sexto mandamiento el quitarnos la vida,[1] o quitársela a otros,[2] a no ser un caso de justicia pública,[3] de guerra lícita[4] o de defensa necesaria;[5] la negligencia en el uso de los medios necesarios para preservar la vida o el desprecio de ellos;[6] el enojo pecaminoso,[7] el odio[8] y la envidia,[9] deseo de venganza;[10] todas ira excesiva;[11] ocupaciones que acongojan,[12] el uso inmoderado de la comida o bebida,[13] trabajo,[14] y recreaciones;[15] palabras provocativas,[16] oprimir,[17] disputar,[18] golpear, herir[19] y todo lo que tienda a destruir la vida de alguno.[20]

[1] Hch. 16. 28; [2] Gn.9. 6; [3] Nm.35.31, 33; [4] Jer.48. 10; Dt.20. 1; [5] Éx.22. 2, 3; [6] Mt. 25. 42, 43; Stg.2.15, 16; Ec.6. 1, 2; [7] Mt. 5. 22; [8] 1 Jn.3. 15; Lv.19. 17; [9] Pr. 14. 30; [10] Ro.12. 19; [11] Ef.4. 31; [12] Mt. 6. 31, 34; [13] Lc.21. 34; Ro.13. 13; [14] Ec.12. 12; 2. 22, 23; [15] Is. 5. 12; [16] Pr. 15. 1; Pr. 12. 18; [17] Ez.18. 18; Éx.1. 14; [18] Gá.5. 15; Pr. 23. 29; [19] Nm.35. 16-18, 21; [20] Éx.21. 18-36.


APLICACIÓN DE LA LECCION

ANÁLISIS SINTÉTICO | “Los Últimos Días de José” Génesis 50.15-26

1. Los hermanos de José muestran su preocupación después de la muerte de Jacob

2. José había perdonado a sus hermanos y no tomaría venganza

3. José manifiesta que Dios ha obrado en todo, para bien de mucha gente

4. Dios concedió a José ver a sus descendientes

5. José muere confiando en las promesas de Dios


Cuestionario

1. ¿Cuál fue el ruego de los hermanos de José?

2. ¿Cuál era la disposición de los hermanos al postrarse delante de José?

3. ¿Cuál fue la respuesta de José?

4. ¿Cuál fue la instrucción que dio José acerca de su muerte?

5. ¿Cuántos años vivió José?


Enseñanzas Prácticas

1. José nos da un gran ejemplo de fe, amor y sometimiento a Dios. Perdonó a sus hermanos por todo el mal que le hicieron y entendió que el Señor lo había llevado a Egipto para salvar a mucha gente de la hambruna. Amados hermanos, sometamos nuestra vida a Dios, pues Él tiene el control de todas las cosas y nunca nos abandonará si nuestra fe está en Cristo.

2. José murió al igual que su padre Jacob, confiando en que el Señor visitaría a los hijos de Israel para hacerlos subir a la tierra prometida (a los patriarcas). Por eso “dio mandamiento acerca de sus huesos” (Hebreos 11.22). Hermanos, confiemos siempre, en que nuestro Dios cumplirá sus promesas.


ILUSTRACIÓN. Noble actitud

Así lo contaba un querido amigo, fiel creyente en Jesucristo: Mi padre había encargado a un vecino una tonelada de carbón. Sin embargo, a la hora de descargar el carbón nosotros no estábamos en casa. Cuando regresamos, me di cuenta enseguida de que en la carbonería apenas si habían echado media tonelada. Así se lo dije a mi padre, pero él se encogió de hombros y lejos de protestar se limitó a decir: “¡Pobre vecino! ¿Qué le vamos a hacer?”. Semanas más tarde, un incendio destruyó la casa de nuestro vecino y mi padre lo recogió con toda su familia. He de admitir que no le hacía gracia que mi vecino durmiera en mi cama, mientras yo tenía que hacerlo en el desván. Pero por la mañana ocurrió algo que me emocionó. Avergonzado, nuestro vecino confesaba a mi padre el mal que había hecho tiempo atrás. Mi padre, después de escucharle sonriente le habló del amor de Dios en Cristo Jesús. Por fin, ambos se arrodillaron y, sin duda, aquel fue un día de mucho gozo en el cielo”.




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