Lección 3, Enero 15 de 2023
- Admin
- 29 dic 2022
- 4 Min. de lectura
PARA LOS NIÑOS: “José Vendido por sus Hermanos”
Propósito:
Enseñar a los niños que no debemos dejarnos dominar por el odio, envidia o rencor hacia los demás y menos con los miembros de nuestra familia.
Introducción:
Mientras los otros hijos de Jacob apacentaban el ganado de su padre en Sichêm, José permanecía con él en Hebrón. Probablemente Jacob al notar la mala voluntad de sus hijos mayores para con José, trataba de alejarlo de ellos para evitar mayores problemas, y tal vez algunas veces lo enviaba para llevar y traer noticias de ellos. Esta lección nos enseña que el odio y la envidia que crecen en el corazón del hombre, lo impulsa a obrar con violencia cometiendo grandes delitos, esto le sucedió a Caín cuando mató a Abel. Lo mismo les sucedió a los hijos de Jacob que impulsados por sus malos sentimientos, obraron injustamente, y planearon deshacerse de su hermano, por eso José es vendido por sus hermanos.
I. Enviado por su Padre a sus Hermanos, vv. 12-17
Fueron los hermanos de José a apacentar las ovejas de su padre a Sichêm. El valle de Sichêm, era bendecido con una abundancia extraordinaria de agua. Por lo tanto, fueron los hijos de Jacob desde Hebrón hasta ese lugar, caminado al paso de pastores, a una distancia aproximada de 80 kilómetros. Porque el pasto allí era tan rico y nutritivo, que ellos creyeron que valía la pena hacer tan largo viaje. Jacob preocupado por sus hijos envió a José a buscarlos; José los buscó en Sichêm y se perdió, un hombre lo encontró y le preguntó “¿Qué buscas?” Y él le dijo “busco a mis hermanos”, el hombre le dijo “ya se fueron de aquí y los escuché decir que irían a Dothán”. Entonces José se fue a buscar a sus hermanos y los encontró en Dothán; la distancia de Sichêm a Dothán es como de 25 kilómetros. Podemos decir que el viaje había sido muy largo y arriesgado para un jovencito como José.
II. Es arrojado a la Cisterna, vv. 18-24
En lugar de agradecer la visita de su hermano menor, que en medio de muchos peligros venía del lejano hogar paterno; sus hermanos arrastrados por sus malos sentimientos, determinaron matarlo, y de esa manera evitar el cumplimiento de sus sueños; pero los planes de Dios nadie los puede cambiar. Rubén como hermano mayor intervino para librarlo de la muerte, porque, aunque lo aborrecía no estaba dispuesto a cometer un crimen. Aparentó estar de acuerdo con ellos, pero les dijo que era mejor que se muriera de hambre y de sed en una cisterna; aunque en realidad planeaba devolverlo a su padre. Cuando José llegó a donde estaban sus hermanos, fue recibido con frialdad y violencia, porque de inmediato lo desnudaron y arrojaron a la cisterna, que no tenía agua, pero sin duda alguna si tenía mucho lodo y una terrible humedad (con un olor desagradable); Años más tarde algo parecido le harían al profeta Jeremías en Jerusalem (Jer.38.6).
III. Es llevado a Egipto, vv. 25-28
Los hijos de Jacob indiferentes ante el dolor y súplica de José se sentaron a comer sin preocupación alguna. La Biblia dice que José angustiado les rogaba para que no le hicieran nada, pero ellos no tuvieron compasión (Gn.42.21). Cuando el pecado se introduce y reina en el corazón del hombre, lo endurece y lo vuelve insensible. A lo lejos apareció una compañía de mercaderes Ismaelitas que traían aromas, bálsamo y mirra para llevarlos a Egipto, al verlos Judá corrió a proponerles a sus hermanos que vendieran a José como esclavo. Los Ismaelitas o Midianitas como buenos comerciantes pagaron con pocas monedas de plata, para tener ganancia al venderlo en Egipto. Un esclavo costaba en aquellos tiempos treinta monedas de plata (Éx.21.32).
Tanto los Ismaelitas (hijos de Abraham y Agar Génesis 16.15) como los Midianitas (hijos de Abraham y Cetura, Gn.25.1-2), se asentaron en territorios cercanos entre sí, y con el paso del tiempo, probablemente se casaron entre ellos y dieron lugar a un uso intercambiable de sus nombres como en (Jue.8.22–24). Por esta razón la Biblia primero dice que a José lo vendieron a los Ismaelitas y después a los Midianitas.
Conclusión:
Niñitos la manera en que los hijos de Jacob actuaron contra su hermano José, ilustra que la envidia y el odio pueden endurecer la conciencia humana, porque esos hombres malvados se sentaron tranquilamente a comer pan después de echar a José en la cisterna; luego de venderlo se felicitaban unos a otros sin duda alguna por su inteligencia y astucia para las negociaciones; con tristeza vemos que pasaron por alto la angustia y los ruegos del joven. Niñitos el dolor de otros debe conmovernos de tal manera que olvidemos rencores y odios, porque la enemistad y envidia puede engendrar crimen y esto no agrada al Señor. Roguemos a Dios para que quite de nuestro corazón los malos sentimientos que dan lugar a las malas acciones, y para que podamos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mt.22.39).
CATECISMO INFANTIL
Pregunta No. 24
¿Qué obligaciones asumió Adán en la alianza de obras?
Respuesta:
La obediencia perfecta a Dios.

